miércoles, 21 de febrero de 2018

Yo solo quiero rodar

   
   Siempre, cuando llega Enero me suele entrar un vértigo absurdo por rodar algo, lo que sea.
Pienso: "Dios, ya estamos en el dos mil no se cuantos, y yo aún no he rodado nada este año",

Y me entra un extraño pánico... ¿Podré rodar algo este año? ¿Estaré currando como un cabrón sin tiempo para rodar nada, o estaré en paro sin un puto duro para dedicarlo a rodar? 

Sí, sólo es Enero, pero ¿Qué será de mi en Mayo o en Octubre?

Desde 2002 hasta ahora , exceptuando aquel paréntesis de tres años que siguieron al nacimiento de mi hijo, no he dejado de rodar aunque sea una sola película, corta o larga. Así que un año sin rodar nada sería un año de vida perdido.

Por esa razón nada mas comerme la uva número 12 me puse en marcha, y apenas un mes después nos rodamos otro cortito leve de esos que te quitan el mono y te alegran la vida.

"Como agua sucia" era un guión que llevaba dormido en mi ordenador mas de doce años. Uno de esos proyectos que uno va posponiendo y posponiendo en favor de otras historias que van surgiendo, un proyecto que a veces estuvo a punto de ser llevado a cabo y que finalmente, por una cosa u otra, siempre terminaba abandonado.


fotograma de "Como Agua Sucia"


Pero lo cierto es que, además del vértigo de Enero, también venía yo muy tocado del rodaje de "La Muñeca Rota", que filmamos en Noviembre, y su post-producción, que nada tenía que ver con la filosofía del cine leve.

"La Muñeca Rota" era cine pesado, industrial, de ese de tener script, ayudante de dirección, jefes de departamento y equipo, productor, maquinista, foquista etc etc y todos esos elementos del cine de "verdad", vamos, todo de lo que llevo huyendo desde aquellos pechos de Paula de 2009.


rodaje de "La Muñeca Rota"


En 2010 me sumé a aquella otra filosofía de rodaje en la que lo que se buscaba era disfrutar de la creatividad sin quebraderos de cabeza, pero sin renunciar a hacer las cosas bien, y desde entonces todo lo que he hecho ha sido en busca de ese nirvana personal.

Pero "La Muñeca Rota" no podía abordarse desde esos parámetros. 
Era un proyecto ambicioso que requería de todos esos elementos del cine industrial, incluido el sufrimiento personal.

Y vaya que si sufrimos.

Por eso, cuando "Como Agua Sucia" tomó forma, en apenas dos días, en un rodaje entre amigos, dos actrices, Yazmina Guerra y Siam Arab y dos actores, Iván Álamo y Abraham Santacruz, amigos, sin presión... dos medias jornadas con equipo reducido, tanto que el segundo día éramos Esteban en la cámara, yo dirigiendo, el micrófono enganchado a un trípode, y Yazmina , Iván y Ragüel, riendo y bailando entre toma y toma, supe que esa forma de hacer cine es la buena. 


un momento entre toma y toma de "Como Agua Sucia"


   Que lo otro, aunque el resultado sea mas impresionante y su rédito posterior sea mayor, es para la gente que empieza, que aún sueña con comerse el mundo y terminar en Hollywood rodando en inglés.

Yo solo quiero rodar.

viernes, 9 de febrero de 2018

2018- El Catálogo de la reflexión

   
   La semana pasada en Tenerife, y esta noche en Las Palmas, con una semana exacta de diferencia, el Gobierno de Canarias a través de Canarias Cultura en Red ha presentado al espectador (?) canario el último Catálogo Canarias en Corto, formado, como siempre, por siete cortometrajes canarios.

Llama la atención cómo cada año la muestra es tan diferente con respecto a ediciones anteriores. Por un lado porque el comité de selección está formado por diferentes personas, pero quizás también porque los realizadores canarios formamos un colectivo tan heterogéneo que el espectro creativo se revela tan amplio como para dar cabida a miradas casi únicas.

Sin embargo,  a pesar de la diversidad, creo que este Catálogo se unifica de forma coherente en la invitación constante a la reflexión a la que induce a su espectador.

Roberto Chinet, con su "El Gigante y la Sirena" nos invita a reflexionar sobre la vida y la muerte, el umbral de la existencia a través de un trabajo técnicamente impecable.
   Hay quien dice que este "cuentometraje" no es demasiado original, que ya se han hecho muchas veces cosas muy parecidas, y puede que sea verdad pero, a mi entender, ese juego entre lo real y lo onírico en esta ocasión concreta, presenta una curiosa variedad.
Tanto lo tangible como lo quimérico, tanto lo real como lo irreal, se nos revela en un ambiente triste y deprimente, a través de una excelente puesta en escena y una mas que correctas interpretaciones.

Así,  en la realidad del niño enfermo del hospital que inventa un cuento cuyo protagonista es una chica en coma con la que comparte planta, dicho cuento no se muestra como un sueño hermoso o paradisiaco como vávula de escape, sino que es, si cabe, mas deprimente y triste que la propia realidad.

El niño no imagina que la enferma terminal a punto de ser desconectada sea una princesa sino que en su sueño la ve como una prostituta que debe escapar de una cruda realidad. El gigante, que toma la apariencia de uno de los celadores, la libera finalmente de ambas situaciones.

Quizás la única pega a este magnificamente acabado trabajo sea su desarrollo. Se deja entrever un guión mas largo, que precisa de mas metraje para llegar a desarrollar bien los personajes y lograr la identificación del espectador con ellos.


"El Mar Inmóvil", de Macu Machín es una pieza que podría catalogarse de cine documental, o no, porque recorre un interesante sendero que va desde las imágenes iniciales de un inmenso campo de salinas, y unas señoras contando a modo documental sus recuerdos de cuando empezaron a trabajar, para ir desviándose intencionadamente hacia una puesta en escena onírica , alejándose de la primera muestra costumbrista para adentrarse en el terreno de lo surreal, de lo inverso a través de unas potentes imágenes poéticas, casi obligándonos a reflexionar a partir de un pasaje de Espinosa sobre la superposición de ambos paisajes, el real y figurativo , y el onírico.


Sobre el "Smoking Break"  que propone Iván López, hubo quien dijo que la situación que plantea es forzada y poco creíble.
Puede que sea así, a pesar de que tanto el magnífico trabajo de realización como las estupendas interpretaciones de su dúo protagonista confieren una cobertura de protección de esta trama en la que dos desconocidos se conocen a la salida de una discoteca.

Pero a pesar de ese elemento quizás forzado en el giro final de guión, creo firmemente que lo que nos plantea López no trata de ser realista, sino que por el contrario se adentra en el terreno metafórico y onírico para hacerno reflexionar sobre la vida, la muerte y el vacio existencial.
¿Es este el principio de una gran amistad? pregunta su protagonista esta cinéfila frase cuando se encuentra casi a las puertas de la muerte.
Partiendo de aquí, me da igual si la situación es poco creíble, ya que no creo que sea esa la intención de su creador.

Desde el punto de vista cinematográfico, los planos conforman unas poderosas imágenes cuya composición, estética y calculada e intencionada arritmia narrativa consigue hacer mella en el espectador.

Ángel Valiente irrumpe con su documental "29 de Febrero" en una interesante aproximación a la situación de las plataneras de La Palma, a través de la realidad de un trabajador que además de su dura e ingrata labor como platanero, tiene que cuidar a dos ancianas enfermas de su famila.
   Aquí, a pesar de que el planteamiento documental se aleja de la propuesta onírica del de Macu, nos encontramos también ante la reflexión acerca de dos realidades que se yuxtaponen.
La reivindicación social laboral convive con la lucha existencial, rematado todo por la metáfora del parásito de la mata del plátano, que al igual que los empresarios e intermediarios, necesita debilitar y parasitar para salir adelante.
Una metáfora para refelxionar, y que al menos a mi me la pone dura... rojo que es uno,  que quieres que te diga.


Luego proyectaron "La Muñeca Rota". De mi propio corto no voy a hablar aquí, pero sí decir que también intenté con él invitar a la reflexión sobre la globalización y nuestro sistema económico , y asi como despertar conciencias.
Los que tenemos hijos deberíamos reflexionar si nuestros hijos valen mas o merecen mas que los niños de los paises pobres. Deberíamos ponernos en su lugar, o mejor dicho, poner a nuestros hijos en el lugar de los de ellos.


Ya el propio Coré Ruíz avisó en la presentación que los padres deberían sacar a los niños de la sala cuando comenzara su "Osito".
Fuerte cosa desagradable.

Claro que es intencionadamente desagradable.
Descuartizamiento de un cádaver, vómitos o sexo enfermizo son algunos de los elementos que dan forma a este cóctel de mal rollo cinamtográfico.

Sin embargo, la realización es impecable, el ritmo narrativo te atrapa y la estructura dramática, que comienza con el desayuno de la pareja, continúa (entre sangre y vómitos) con el almuerzo y culmina al final del metraje con la cena de ambos protagonistas, está magistralmente calculada, relacionando la comida con lo repugnante, como en aquella de Hitchcock que se llamó "Frenesí".

Los actores están muy bien, y el juego cinematográfico de la voces fuera de los labiales, del off constante, te lleva a reflexionar sobre lo que es verdad o no, sobre la propia identidad de los personajes y sobre si lo que estás viendo está sucediendo realmente o todo está en la mente de su protagonista. Un ensayo sobre el amor y las obsesiones.

La bobina terminó con "Los Colores de la Nieve" de Cris Noda, la pieza mas corta de la selección.
Tras su aparente simplicidad y brevedad, se esconde una porfunda reflexión sobre la identidad y lo subjetivo.
No hay mas verdad que la matemática. Dos mas dos son cuatro. Cierto. Y la nieve es blanca, blanco y en botella.
Bueno. Pues Cris Noda raya en los límites de lo conceptual para poner en duda culaquier afirmación de este tipo, y hacernos reflexionar sobre lo subjetivo y la diversidad cultural. Diecinueve colores diferentes de la nieve se suceden ante nuestros ojos para hacer tambalear las sólidas convicciones establecidas.
Así, Noda alcanza la cima de la introspección y el simbolismo en apenas un par de minutos de metraje.
Esta obra está mas cerca de la video creación que de lo que habitualmente consideramos como cortometraje,y por eso algunas voces defienden que su inclusión en el Catálogo constituye el malgastar una bala en el Catálogo como herramienta de promoción.
No voy a entrar a valorarlo. O sí.
Por un lado, este cine críptico y abstracto también existe y se hace en Canarias, y TODOS debemos tener y defender nuestro espacio y nuestro derecho a mostrar nuestra mirada y recibir el MISMO apoyo por parte de las Institiciones PÚBLICAS.
Por otro lado, quizás algo tan abstracto tenga un espectro mas reducido de cara a los festivales de cine, y puedo llegar a entender el argumento de la bala.

Y eso es todo.
Estos siete trabajos inician ahora su periplo por festivales internacionales por todo el mundo y esperemos que tengan un amplio recorrido para dejar bien alto el pabellón del cortometraje canario.

Y como reflexión final, antes de irme a sobar que mañana curro temprano, me llama poderosamente la atención lo diferente que son los públicos de Tenerife y de Las Palmas.
No se reían de las misma cosas, ni en los mismos momentos. No aplaudían las mismas cosas, y los debates en ambas islas fueron muy diferentes.
Y esto no esalgo nuevo.
Llevo tres años en el Catálogo y las tres veces ha sido así... ¿Por qué?... ni idea...
Bueno me voy a sobar...




martes, 16 de enero de 2018

Las dos de Churchill

   
   Ayer fui al cine a ver esa de Churchill, la de Gary Oldman,
"El Instante mas oscuro".
La verdad que el actor se sale.
Estaremos seguramente ante el Oscar al mejor actor de este año, aunque para mi gusto el Tommy Wiseau de James Franco en "The Disaster Artist" debería llevarse la estatuilla para su casa.
Pero bueno, ya sabemos como es Hollywood, no siempre premian al mejor.

Al margen de la interpretación genial de Oldman, la puesta escena, la ambientación histórica de vestuario y arte y la fotografía se salen.
El problema es que me aburrí como un perro.

Dos horas de película con el Churchill decidiendo si negociaba una paz pactada a la baja con Hitler o no... cuando todo el que haya ido al colegio y haya dado historia sabe que no pactaron nada.

Luego, casi al final, hay una escena mas vergonzante que patética en el metro de Londres, muy bien rodada, pero una auténtica basura a nivel argumental, en la que Churchill deja su coche oficial y se mete en el subterráneo para mezclarse con el pueblo llano a ver que opinaban ellos sobre si pactar o no con los alemanes...
Muy emotiva, muy metafórica y todo lo que tú quieras, pero además de imposible, se sale del realismo y el rigor histórico del resto de la cinta.



   Salí del cine y llegué a casa y me puse la otra de Churchill, la de Brian Cox... (sí, me la descargué ilegalmente, que quieres)... y bueno...
Está bien verlas las dos seguidas, ya que la segunda se sitúa cuatro años después de la primera, y la sensación es de continuidad total, sin que ningún salto brusco te saque de la ilusión óptica de que estás viendo la misma película, a pesar de las diferencias físicas de ambos protagonistas y del abismo fotográfico que separa ambas cintas.

   En las dos propuestas se evidencia la misma pretensión. Humanizar al personaje histórico, mostrar sus dudas, sus virtudes y defectos, incluso sus debilidades, para finalmente elevarle a la categoría de héroe para la historia, lanzando así el discurso de que el héroe clásico puede ser cualquier hombre o mujer corrientes, con sus imperfecciones, pero sabiendo estar a la altura de la Historia.

Bien. No deja de ser cierto, pero...

Aparte de que, en "El instante mas oscuro" deberíamos haber pulsado el "pause", vernos "Dunkerke" la de Nolan, y después seguir viéndola, mas que nada para valorar la realidad del conflicto desde el punto de vista humano y no político, pues lo cierto es que aún estoy esperando una versión de esta historia y de este personaje histórico desde el punto de vista del genocidio que cometió el tipo en La India.

La India pertenecía al Imperio Británico en esa época, y Churchill ordenó embargar las cosechas del país asiático para alimentar a las tropas británicas.
Esto provocó la muerte de casi tres millones de personas, hombres mujeres y niños condenados a morir de hambre.
¿Y qué dijo nuestro hombre corriente, elevado a héroe para la historia? Algo así como que los hindúes eran una sucia raza, que se habían reproducido como conejos, y que ahora pagarán las consecuencias...



¿Dónde está esta película? El capitalismo jamás se responsabiliza de sus muertos, ni en el cine ni en la vida real.
¿Qué diferencia hay entre el tiro en la nuca de Stalin, la cámara de gas de Hitler, y el embargo de alimentos de Churchill?

Es como en aquella película de Meryl Streep sobre Margaret Thacher. Ni una palabra sobre su apoyo a Pinochet... nada... la historia se escribe hacia atrás siempre...y en el cine ni eso...





martes, 2 de enero de 2018

"La Habitación Sueca"- La madurez de la imagen.

   
   A veces el audiovisual canario te da alegrías inesperadas. 
No siempre pero sí a veces.

Y eso es precisamente lo que he sentido hoy al asistir a un pase privado de "La Habitación Sueca", el último (de momento) cortometraje del realizador canario Esteban Calderín.

   El cine que hace Calderín es capaz de aturdirte lo mismo con esos paranoicos divertimentos post apocalípticos que son 2067 o su secuela 2097, como de regalarte un demoledor thriller psicológico como es el caso de esta Habitación Sueca.

   Y digo demoledor porque es en este cortometraje de apenas 17 minutos de duración donde Calderín alcanza la cima de su obra personal logrando un relato desgarrador, introspectivo y críptico sobre la redención forzosa de los pecados.
Un pecado que, en este caso, se oculta deliberadamente al espectador, contribuyendo así al simbolismo absoluto, a la mirada interior hacia nosotros mismos, donde residen nuestro propios pecados olvidados en el subsconsciente.

   A esta atmósfera contribuyen no solo esos magníficos planos, planos que duran ese poquito mas de lo que mandan las academias y manuales de cine, sino que lo logra a través de un maravilloso duelo interpretativo entre sus dos actrices protagonístas,Yazmina Guerra y Raquel Amegashie, ambas bordando sus papeles con una sutilidad y contención emotiva perfectas y sin fisuras dramáticas.

   El ritmo narrativo, lento y pausado, sin prisas por contarte la historia, entendiendo que los espectadores, igual que los personajes, tienen todo el tiempo del mundo para entenderlo y entenderse, es uno de los grandes aciertos de la cinta.
   La fotografía de interiores apoya esa atmósfera emocional malsana, a través de unos planos en los que Calderín escruta el rostro de sus actrices, tallándolos en la piedra fílmica como si de un escultor renacentista se tratase.

Yazmina Guerra en un fotograma de "La Habitación Sueca"


   El personaje al que da vida Yazmina Guerra vive encadenado, física y metafóricamente, a ese pecado que, como ya señalé, se nos omite intencionadamente, y es su reflejo representado en la figura de Raquel Amegashie quien la obliga al acto de contricción que pueda redimirla.
Sin embargo, no hay una lectura religiosa en esta historia. Nada mas lejos.
La perspectiva es completamente humana y existencialista.

Raquel Amegashie en un fotograma de "La Habitación Sueca"


   Me atrevería a decir que es este uno de los mejores cortometrajes canarios rodados en el último año. No los he visto todos, vale, pero sí que he visto muchos. Y es, sin lugar a dudas, el mejor trabajo hasta la fecha de su realizador, donde la imagen captada alcanza la madurez fílmica que todo creador busca.

   Si este mundillo fuera justo, esta Habitación Sueca recorrería innumerables festivales y certámenes, entrando en futuros catálogos y selecciones...
...si este mundillo fuera justo, claro.

  

sábado, 2 de diciembre de 2017

...¿y lo que nos reíamos?

   
   Hace mas de 15 años todo esto era divertido.
Una cámara Hi8 de esas pequeñas que usas para grabar tus vacaciones, un micro de ordenador pegado con cinta a un palo de fregona... y lo que nos reíamos.

Después lo editabas en tu ordenador y lo veías con tus amigos tomándote unas birras... y lo que nos reíamos.

Después, en un proyecto con Betacam Digital que en ese momento era la hostia y pértiga de fibra de carbono y senheisser, viví una mala experiencia con un productor, y desde entonces me prometí a mi mismo que no volvería a vivir malas experiencias como aquella, con productores... porque no nos reíamos.

La cosa mejoró entonces.
La Sony 170 aquella que era la hostia para aquel entonces, y un micro que alquilábamos cuando íbamos a rodar. 
Lo editaba en mi ordenador y lo proyectábamos en el Aula de Cine o en el Cicca... y lo que nos reíamos.

A aquello le siguieron muchos proyectos, algunos mas ambiciosos, con mas o menos dinero, pero siempre con la honestidad por delante.
Cuando el presupuesto era 0, pues era 0. Y lo hacíamos entre amigos... y lo que nos reíamos.
Y cuando el presupuesto eran 600, 1000 o 7000 que salían de  mi bolsillo, de todas formas lo seguíamos haciendo entre amigos.
Cuando se podía pagar, se pagaba, y cuando no se podía, se decía claramente antes de empezar, y el que quería se quedaba y el que no, se iba.
Honestidad, trasparencia y pasión... y siempre salía bien.
Al final teníamos un corto, que editaba yo en mi casa... y lo que nos reíamos.

Pero claro... la inercia te lleva a algo mas.
Y palabras como subvención, RedOne, productores, presupuesto, balance, resonaban en la cabeza.
Muy bonito sí... pero era a cambio de vender tu esencia.
Ya no lo controlabas tú todo, ya no editabas en tu casa, ya no dependía de ti, no controlabas la producción ni lo que cobraba o no tu equipo. 
Ya no era entre amigos... y ya no nos reímos tanto...

Y si algo que haces en la vida no te divierte, sino que te dan ganas de pegarte un tiro, es que te estás equivocando en algo.

Vuelve a los orígenes, al Hi8, al micro de ordenador en el palo de fregona, y volverás a reir...


martes, 28 de noviembre de 2017

De papas y subvenciones

   
   Vamos a suponer que el Gobierno de Canarias te da una subvención para plantar papas... es un suponer ¿vale?.
Vale.
Venga. Toma... 20.000 euros para que plantes papas. 

¿Cuánto tardan las papas en crecer para poder ser recogidas? 
Ni puta idea... míralo en la wikipedia o algo así.

Vale. Las papas entre que se siembran y se recogen tienen que pasar de 4 a 6 meses. 

Pues imaginen que el Gobierno les da la subvención ésa pero les exigen en las bases que las papas las recojan en una semana.
-Pero es que en una semana no da tiempo a que las papas...-

Al Gobierno se la sopla. Una semana o no te damos la subvención...

¿Tendría puto sentido? ¿A que no verdad?

Pues entonces ¿Porqué creen que pueden darnos una subvención para rodar un cortometraje y exigirnos como fecha de entrega de la película acabada apenas cuatro semanas después de la resolución?

Los cortos, el cine, igual que las papas, llevan su tiempo para germinar. 
Hay que localizar, ensayar , preparar, rodar. Luego hay que editar, corregir colores, sonorizar, componer música... Todo con la calma y el tiempo necesario para no hacerlo todo de prisa y corriendo, y que al final el producto sea el mejor posible.

¿De verdad creen que no adelantar ni un solo euro de esa subvención, al menos la mitad, para poder rodar en condiciones, ayuda a mejorar la calidad del producto, o contribuye de alguna manera al fomento del cine canario?

Y mas mierdas absurdas que no tengo ánimo ahora de detallar aquí.

Desde aquí invito a los responsables de las normas de las ayudas al cine a que rueden algo, lo que sea, bajo sus propias premisas, y luego me lo muestren... a ver que moñigo les sale.

Pero claro... si ponemos a gestionar la cultura a los mismos que gestionan las papas...



sábado, 11 de noviembre de 2017

Rodar o no rodar

   
   Alguien dijo una vez que entre rodar o no rodar, ya saben, en la disyuntiva de si paralizas o no un proyecto, siempre hay que elegir rodar.

   Claro que en esa ecuación no se está teniendo en cuenta si tu financiación es propia o es dinero público, ya que en el segundo de los supuestos existe una especie de responsabilidad civil cultural en rodar con un presupuesto que ha salido del bolsillo de todos.
Quiero decir que te han dado esa pasta y tienes que hacerlo bien, estar a la altura, no hacer una cagada vamos.

   Y es entonces cuando la disyuntiva se complica, ya que si uno rueda con su propio dinero pues mira, es tu problema si haces una mierda pinchada en un palo, pero malgastar el dinero de la gente en algun capricho cagada mental tuya...

   El proyecto que vamos a acometer la semana que viene ha estado tambaleándose en la cuerda floja de la cancelación durante toda la preproducción, pero no por dudas metafísicas como la anteriormente relatada, sino por las absurdas condiciones y normativas que impone el Gobierno de Canarias para otorgarte el presupuesto concedido.

   Una reglas que dan las espalda a la realidad del sector audiovisual de nuestro archipiélago, y gracias a las cuáles, según tengo entendido, mas de uno ha tenido que renunciar a la ayuda y a rodar su proyecto.
Analizándolo así, ¿podríamos afirmar que el programa de ayudas audiovisuales de Canarias no garantiza una producción estable y continuada, siendo por lo tanto, un modelo inservible, aunque de esta convocatoria salgan dos o tres productos interesantes?

   Yo ya he dicho por activa y por pasiva que este modelo no funciona, pero no me voy a repetir mas. 
Voy a rodar mi corto lo mejor que sé. Si no va a estar mejor hecho es porque no sé hacerlo mejor.
Aunque he de admitir, sí, aquí en este blog, que más da si nadie lo lee... pues que he de admitir que voy a rodar con un porquito de rencor hacia mi mismo. por no haber afrontado en algún momento este proyecto por mi cuenta, sin ayudas, como todo lo que he hecho de aquí para atrás.

   Es cierto que es un guión complicado, con una producción para nada fácil si no se cuenta con cierto respaldo económico.
Por eso ha esperado ocho años durmiendo en los cajones virtuales de mi ordenador, pero también sé que al menos podría haberlo intentado.

Y así todo, con subvención y todo, si esto va a llegar a buen puerto no va a ser gracias a la ayuda económica estatal, sino al trabajo de un montón de personas que se están dejando la piel en el proyecto, mas allá del deber...
Sin ellos ya tendríamos que haber renunciado a la subvención hace tiempo. 

Bueno, que eso, que entre rodar o no rodar, hay que elegir siempre rodar.


viernes, 27 de octubre de 2017

Hendaia Film Festival. De lo necesario a lo imprescindible.

   
No había alfombra roja ni etiqueta al vestir porque el tema no iba de eso. 
Este no era un festival de falso glamour ni de poses rompecuellos en el fotocol, sino más bien un festival de personas, de sensaciones, de abrazos y sonrisas.

Es más, es éso precisamente lo que, a mi juicio, hace del Hendaia Film Festival un festival no ya necesario, sino imprescindible.
   Imprescindible por su calor humano y su filosofía, pero también por motivos puramente artísticos, ya que tan sólo con echarle un ojo a su selección podemos apreciar como conviven y comparten pantalla cortometrajes de gran producción con obras leves, mínimas, indies e íntimas, obras que también existen aunque casi siempre se queden fuera de los circuitos y que reclaman su espacio y su pantalla sin complejos y con el mismo valor (o más) que los caros productos de acabados industriales.

   Ángela Mejías lo ha vuelto a hacer. Con la fuerza de ese David que vence a Goliath ha vuelto a reunir una treintena de cortometrajes y cineastas en ese pequeño pueblecito del sur de Francia en la misma frontera con Euskadi que es Hendaya.

Y allí fuímos, repitiendo la experiencia del año anterior, mi amigo Lamberto Guerra y un servidor, con nuestros dos humildes cortometrajes bajo el brazo. dos piezas íntimas realizadas entre amigos y desde la carencia de medios mas hermosa que se les pueda ocurrir.
Sólo que este año, y por aquello de que la confianza da asco, conseguimos llevarnos con nosotros a parte de los partícipes de ambas obras, entusiasmados como estábamos por compartir la experiencia con los co-artífices de nuestras películas.

   Así que nos plantamos en Hendaya toda una delegación canaria formada también por los intérpretes de ambos cortos como Borja Texeira, Lorenza Machín y Paloma Albadalejo, así como el compositor de las dos bandas sonoras Jonay Armas.

con Jonay Armas, Lamberto Guerra y Borja Texeira


   Y fue muy bonito reencontrarnos con todas esas maravillosas personas de la organización del festival que habíamos conocido el año anterior, Ángela, Nathalie, María José, o rostros conocidos de la anterior edición como Axier Salazar, Miriam Ortega o Iker Arce, realizadores vascos en sintonía con nuestra filosofía de ver el cine... y la vida añadiría yo.

con Iker Arce, Miriam Ortega y Axier Salazar


También hubo tiempo para conocer nuevos talentos, como Rubén Sáinz, responsable de "Cirilo", un cortometraje redondo sobre la crisis al que yo hubiera dado el premio de la sección vasca sin dudarlo, pero que tuvo que conformarse con una mención especial, que tampoco es moco de pavo.

Rubén Sáinz


   Por cierto, que este año la calidad de la sección vasca era mucho mayor que la de la sección internacional, algo que quizás las otras comunidades autónomas deberíamos hacérnoslo mirar.
"Lituania" de Iker Arce, que se llevó el premio de guión es un buen ejemplo de lo que digo.

También andaba por allí Emilia Ruíz, realizadora catalana afincada en París que presentó "Indios y vaqueros", un durísmo cortometraje sobre la violencia de género, profundo y sin concesiones hacia el espectador en el que todos los personajes son víctimas y que mereció algo más en el palmarés, al menos premiar al niño actor David Crivillé que llenaba la pantalla con unos ojos inmensos y una interpretación que me puso los pelos de punta.
   Con Emilia encontré en seguida puntos en común en nuestra forma de ver el cine, más allá de nuestra común alergia por los caracoles...


con Lamberto Guerra y Emilia Ruíz


Coincidimos también con Edu Moyano, el tio mas odiado (es broma eh) en la edición del año anterior, ya que arrasó con todos los premios con su cortometraje "cretinos" y que este año estaba allí en calidad de jurado de la sección vasca. 
   Un gran tipo con el que nos echamos unas risas que valen mas que cualquier selección oficial.

con Edu Moyano


Silvia Dotta, artista argentina que, sin ser cineasta, contribuyó a la fiesta cultural con una interesante exposición sobre el fileteado,  que es un estilo artístico de pintar y dibujar originario de la Argentina de principios del siglo pasado, basado en líneas que se convierten en espirales, un cromatismo llamativo, el uso recurrente de la simetría, sombras y perspectivas.


   Pese a nuestras coincidencias e intereses afines con respecto al arte y al cine, lo cierto es que cada uno de nosotros tenía puntos de vista y discursos propios, cosa que enriquece el panorama y las charlas, pero, una cosa es tener un discurso propio totalmente respetable, y otra cosa, con la que no puedo estar de acuerdo, es defender un discurso individualista basado en el egoismo racional a lo Rand.
Yo, que he recorrido el (no tan) largo camino que va desde el marxismo práctico al anarquismo visceral no puedo respetar un discurso así.

Bueno, que me lio y me pierdo y me voy por las ramas...

El premio gordo recayó sobre el corto argentino "Puertas adentro" de Eugenio Caracoche, un trabajo impecable de gran factura que revela una visión onírica y poética sobre el amor y la muerte. 
   Nada que reprocharle, pues, a este premio, salvando desde un criterio personal que a mi gusto el mejor cortometraje que pude ver en esta edición fue "The Chop" de Lewis Rose, una obra perfecta donde magistralmente se lleva al extremo de lo absurdo las diferencias religiosas del conflicto árabe israelí, a través de la historia de dos establecimientos de venta de carnes, uno musulmán y otro judío en Londres. 
Perfecta y sin fisuras tuvo que contentarse con el premio al mejor actor para su protagonista.

Y hablando de premios, pues resulta que en esta ocasión nuestros cortitos canarios se volvieron ambos para casa con sendos premios.
Jonay Armas recibió el premio a la mejor música original por nuestro "Amanecer", dirigida por este que les escribe. Una banda sonora musical impecable que por fin se ve recompensada, claro que fuera de nuestra tierra, que no se diga que no valoramos lo nuestro.
Y según me soplaron después, "Amanecer" estuvo ahí ahí a puntito de llevarse algún que otro premio mas, pero finalmente no pudo ser.



Y la gran alegría de la noche la tuvimos en la mención especial del jurado para el cortometraje "Lo que no se ve" del realizador canario Lamberto Guerra.
Me voy a detener si me lo permiten un instante para analizar lo que digo.


"Lo que no se ve" es un cortometraje express, de apenas cinco minutos, pensado, escrito, rodado y editado en apenas 24 horas, y realizado desde la carencia de medios mas absoluta. Una cámara, un micro y unas actrices.
Estas circunstancias no son conocidas, ni tienen porqué serlo, por el jurado que ha premiado la película, así que el hecho de que un cortometraje de estas características, jugando fuera de casa y compitiendo con cortometrajes de una gran factura de producción y presupuesto, se alce con un reconocimiento a la calidad de su totalidad en un festival internacional dice mucho en favor de la obra y de su valor intrínseco.

Lamberto Guerra


De cualquier forma, y contradiciendo todo lo que acabo de decir (así soy yo, carne de psiquiatra) me reafirmo en que los premios de un festival no quieren decir nada. No le otorgan mas valor a la obra de la que ya tiene. Al fin y al cabo, el fallo de un jurado no pasa de ser una opinión subjetiva de tres o cuatro personas que se alcanza en base a acuerdos, tiras y aflojas, negociaciones y concesiones hasta alcanzar un veredicto que satisfaga a todos los miembros del jurado.
Bastaría con cambiar a un miembro por otro y el palmarés sería totalmente diferente. Los premios no significan nada, solo el trabajo constante y la pasión infinita por lo que haces cuentan.

No me malinterpreten. Estoy muy feliz con nuestros premios, pero son lo que son. Nos los dan y eso que te llevas.

Poco más que añadir.
Si he de quedarme con algo, me reafirmo en lo que dije el año pasado después del Hendaia 2016.
Destaco la calidad humana, el compromiso emocional por encima de películas y premios. Lo importante son las personas. 
Las lágrimas emocionadas de Ángela Mejías en el aeropuerto cuando nos despedíamos tras tres intensos días de festival.
Me quedo con eso, y ya nadie me lo quita.



  

  

 


  


 

 









sábado, 14 de octubre de 2017

Pan para hoy...



-¿Te apuntas a mi rodaje? Tengo subvención, o sea que hay pasta para trabajar.
-Hombre, me apunto, sí, pero te puedo echar una mano por las tardes y los fines de semana, porque por las mañanas curro...
-Ya, pero te voy a pagar por tu trabajo...
-Sí, pero aunque me vayas a pagar, no voy a dejar mi trabajo de todo el año por currar cuatro jornadas.

-Hola, necesito una actriz, es remunerado ¿Cuento contigo?
-Claro, pero los findes no puedo, porque curro de camarera...
-Pero te voy a pagar, es remunerado...
-Sí, pero no voy a sacrificar el curro que me da de comer por un papel de cuatro días, por mucho que quiera dedicarme a la interpretación, tengo que comer el resto del año.

Y es así. 
   Da igual que tengas una subvención para rodar tu proyecto, porque no hay una industria que mantenga la actividad de los profesionales durante todo el año.
Es cierto que sí, que hay algunos que sí, que están metidos a nivel industria, que hacen palmeras en la nieve y no se qué de Filipinas pero ¿Puedes pagarlo con 20.000 euros de presupuesto total?
¿Puedes pagar 3.000 al director de arte y 5.000 al director de fotografía? ¿Y otros 5.000 para la empresa de servicios?
¿Y el resto del corto con que lo haces?

No me des un pez, ni me des una caña. Está bien que me enseñes a pescar, pero si no hay industria pesquera ¿Que hago después con el pescado?

Estas subvenciones no crean industria. Estoy aburrido de decirlo. Jamás crearán el tejido necesario para que nuestros talentos, que los tenemos a patadas, se profesionalicen.

Y ojo. Profesional y amateur no quiere decir nada. Amateur no significa "malo". Significa que no vives de esta actividad por muy bueno que seas.

Esta es la realidad, de la que no saldremos nunca dándole 20.000 euros a una productora para que se busque la vida para rodar un corto.

¿Y por qué?
Pues porque no hay un mercado donde buscar el afán de lucro con un cortometraje.
Si vas con un proyecto a un productor lo primero que te dice es "vamos a presentarlo a las ayudas a ver".
Nunca te dirá "guau de puta madre este guión, espera que voy al banco y saco 20.000 euros y los rodamos".
¿Por qué?
Porque no hay forma de recuperar ese dinero. Porque la tele canaria te paga 600 euros por poner tu corto el dia de Canarias si es que has entrado en el catálogo. Porque no hay un público que pague lo suficiente por ver tu corto como para que tu te plantees invertir en él y pagarle a tu equipo lo que corresponde a su talento.

No voy a insistir más, pero... ¿cuotas de pantalla? ¿adqusición de derechos televisivos por ley?

Y de repente haces un corto cojonudo y una productora de la península te ficha para que dirijas algo para la industria. Pero la camarera que te hizo de actriz, y el director de arte que trabaja en publicidad se van a quedar aquí. No te los vas a llevar contigo.

Seguiremos así. Pagando testimonialmente como podamos a nuestros colaboradores cuando encuentren un hueco tras su jornada laboral, cuando haya dinero público, o si no lo hay, prometiéndoles que si el corto funciona y gana algún festival repartirás el premio.

Quizás el problema está en otro sitio. 
   Quizás los administradores o los políticos, no lo sé, encargados de elaborar las normas y las reglas de los programas y los presupuestos de cultura sean personas que se sientan tras unos despachos con aire acondicionado, y que jamás han tenido que arrodillarse para abrir un trípode, o jamás han mantenido una pértiga de sonido por encima de sus cabezas.

A lo mejor ese es el problema...



miércoles, 27 de septiembre de 2017

Subvenciones. Donde dije "digo" sigo diciendo "digo".


Ayer me despiertan con un whatsapp avisándome de que desde el Gobierno de Canarias nos habían subvencionado un proyecto de cortometraje.
20.000 euros.

Mi primera reacción fue de entusiasmo. ¡Madre mía, 20.000 euros!
Llevo dieciséis años haciendo cine, dos largometrajes y diecinueve cortos, y creo que si sumas el presupuesto de todos esos trabajos juntos no sumarían 20.000 euros.

Me duché, me vestí y salí a la calle porque precisamente ayer tenía yo cita en el Inem para el tema de la prestación. 
430 euros al mes por ser padre soltero, hijos a mi cargo o algo así...

De camino a la oficina del Inem iba pensando en todo esto.
Rodar un corto con 20.000 euros...

Sé que este corto no podía rodarse sin ayudas. No es cine leve, que pueda acometerse sin presupuesto, pero...

Sigo pensando lo mismo. Que este no es el camino. Que en nada contribuye a la creación de industria.
Esa industria necesaria para, entre otras cosas, que yo no tuviera que ir al Inem esa mañana a solicitar ningún puñetero subsidio de 430 euros con el que malvivir los próximos meses.

El cine es un bien cultural que hay que proteger, vale, de acuerdo, pero si no creamos industria, un sistema que permita a los sonidistas, maquilladores, directores de arte, scripts, fotógrafos etc etc vivir de su trabajo ¿qué estaríamos protegiendo?
Nosotras y nosotros somos el bien cultural, protejánnos a nosotros.

Y para eso, creo yo, el camino no es darme a mi 20.000 euros para que ruede un corto, sino usar todo ese dinero (dos millones de euros creo haber leído por ahí) en apoyar políticas proteccionistas para nuestro cine. Cuotas de pantalla en las salas, obligación de nuestra televisión autonómica canaria (la de todos) de comprar y emitir cine canario.
Facilidades legales. ¿Ruedas un largo con el dinero de tus ahorros, o dinero privado que consigas, y luego te aburren con trámites y papeleos inviables, reclamándote seguros sociales, altas y no sé que demonios que no se corresponden con la realidad del sector?

No me malinterpreten. Yo soy el primero que defiende la legalidad de contratos y altas, pero lamentablemente esa no es la realidad. Cuando tengamos una industria ma apuntaré el primero al sindicato.

Si yo sé que la tele tiene que comprar mi trabajo por ley, si sé que va a estar en taquilla del multicines al menos una semana por ley, quizás me arriesgue a gastar mis ahorros en una película, y quizás haya empresarios dispuestos a invertir en ella ya que la ley les garantiza algo mas que el arrojarse a la piscina de los festivales.

Así un día cuando un espectador desvinculado pase por el Monopol y vea el cartel de una peli canaria, quizás le de por entrar. Y es entonces cuando nos toca a nosotros hacer que ese espectador vuelva a entrar en una sala a ver una película canaria.

Es así como se crea una industria, con medidas encaminadas a la exhibición y distribución, y acercando nuestras obras al público.

Subvencionar un sector sin consumidores es tirar el dinero de los contribuyentes. 
El tomate y el plátano se subvencionan, porque hay quien compra tomates y plátanos, pero ¿quién compra nuestro cine?

Y la profesionalización del sector no va a llegar invirtiendo en formación, sino invirtiendo en industria. 
Mi padre decía que cortando huevos es como se aprende a capar.

¿Para qué hacemos estudiar a las nuevas generaciones realización, sonido, producción, si luego no existe una industria que absorba a todos esos profesionales, y tendrán que irse a currar a la hostelería o a la construcción? ¿Qué sentido tiene?

... y me callo ya. que me pongo nervioso.
Podría hablar de los fallos del modelo de concesión, de que haya que justificar el total presupuestado en vez de lo concedido, como si eso fuera posible hacerlo sin chanchullos... pero ¿quién tiene ganas?...

Bueno, les dejo que tengo que rodar un corto... con el dinero de ustedes. Tengo que hacerlo lo mejor que sé, porque creo que hay cierta responsabilidad civil en rodar con el dinero del pueblo...


jueves, 14 de septiembre de 2017

"Lava" y "Disnea". Piezas de violín.


Ya lo he dicho más de una vez.
Hacer cine en Canarias es como tocar el violín en el Titanic.
   Sólo unos locos seguirían tocando mientras todo se hunde.

Y eso es precisamente lo que en esta tarde noche hemos podido ver en la sala 6 de los Multicines Monopol de esta nuestra ciudad.
Dos piezas de violín, mínimas, íntimas, cuidadas en las que forma y fondo llegan a comprometerse la una con el otro como en una pequeña pieza de orfebrería.

Ambos cortometrajes juegan en la misma liga. Una sola localización, dos o tres personajes, y un lenguaje narrativo donde la imagen poderosamente onírica y fantasiosa nos revela una realidad social y humana.

En ambos trabajos podemos apreciar también los mismos códigos narrativos, con la metafórica presencia de seres monstruosos para ilustrar los miedos o la ansiedad de los personajes protagonístas.

Los ritmos narrativos están muy bien marcados por sus respectivos realizadores, quizás mas llamativamente en el caso de "Disnea" de Adrián González, donde la ansiedad de la protagonista, Saida Fuentes, se nos revela a través de un montaje cada vez mas acelerado y frenético, para desembocar en una brillante arritmía perfectamente calculada desde, creo adivinar, la escritura del guión.

En "Lava" de Daniel Naranjo destaca visiblemente el trabajo de la actriz Alba de Los Reyes, quien a pesar de su corta edad resuelve sus registros con una maestría impropia de sus años.

"Lava" recurre en un momento dado de su metraje a un screamer, o jump-scare, o como se le llame ahora al susto repentino apoyado en lo estridente de la música, lo que para algunos puede parecer no muy original.
Pero para éste que les escribe resulta un recurso interesante, ya que "Lava" no es una cinta de terror, sino cine social en toda regla, por lo que usar una estética y recursos propios de los clásicos de terror alterando su mensaje en un contexto social resulta, al menos a mi juicio, interesante.

Y lo mismo sucede en "Disnea".
Los que somos asmáticos sabemos que la angustía y la ansiedad que la dificultad para respirar te produce es semejante a un mosntruo terrorífico que te aprisiona y no te deja ni moverte.

Y es ése uno de los grandes aciertos de la cinta. El saber transmitir esa angustía, gracias al maravilloso trabajo de Saida Fuentes que llena la pantalla en toda su amplitud.

Así pues, notable alto para los humildes y mínimos trabajos de Adrián González y Daniel Naranjo. con la única crítica, si me lo permiten, de que estos dos trabajos son demasiado parecidos entre sí, y que su proyección conjunta dio una sensación de estar viendo un "todo", cuando la percepción debió ser otra, ya que en casos como éste, el segundo en la parrilla de proyección está vendido ante la percepción del primero, lo cual es injusto para el segundo.
No sé si me explico. Vamos, que los valores de ambos trabajos son individuales, y ese concepto se perdió un poco, a mi entender.

Por último, destacar que esta proyección fue un segundo pase, ya que en su estreno el pasado mes, muchos de los que acudimos a la sala para ver los cortos, nos quedamos fuera por aforo completo.
Y hoy la sala volvió a llenarse... con cine canario... algo querrá decir... o no... o sí... o yo que sé... 

Y ya sólo me queda felicitar a ambos realizadores, y desearles a sus trabajos el mejor de los recorridos por festivales y circuitos.

Sin duda, se lo merecen.

martes, 12 de septiembre de 2017

La Ardilla Nómada

   
   Del 5 al 8 de Octubre quieren que vayas al coloquio en el festival en Madrid, por uno de tus cortos.
El 9 quieren que asistas a la gala de clausura en Guadalajara por el mismo corto.

Este jueves pasan tu largometraje en el Puerto de La Cruz. ¿Puedes ir a presentarlo?

   A finales de Octubre estás invitado a Hendaya por un corto, y a Gáldar por otro.

   Creo que una ardilla podría cruzar la Península Ibérica de festival de cine en festival de cine sin tocar nunca el suelo.

Y no sería mala idea. 
   Vivirías siempre en un hotel diferente, sin pagar alquiler, y te alimentarías de canapés, mini croquetas y esas cosas...

Cuando se cumpliera el ciclo, ruedas otro corto y vuelves a empezar. ¿Planazo o qué?

Es un curro a tiempo completo. Claro que no ves un duro.

Bueno. Me voy a currar, que entro a las 8...

sábado, 9 de septiembre de 2017

Llegaré tarde a Hendaya


El año pasado nuestro cortometraje "Nadie" empezó a recorrer festivales por todo el mundo.
Colombia, Turquía, Estados Unidos...
   Te avisaban que te habían seleccionado y te entraba una alegría por todo el cuerpo, por el simple hecho de que a alguien le gustara y valorara tu corto como para seleccionarlo en un festival internacional.
   
   Pero sólo eso, que no es poco, vamos, pero sabíamos que no iríamos ni a Colombia ni a Turquía, no asistiríamos a ninguno de esos festivales, ni sabríamos nada de ellos a no ser que se diera el dificil caso de ganar algún premio.

   Luego llegó Hendaya.
Al principio no era mas que eso, otro festival anónimo más.
Pero no. Hendaya no era otro festival más.

Allí fuímos en Octubre pasado invitados por el festival los tres canarios seleccionados con tres hulmides cortitos, mi amigo Lamberto Guerra, el crack lanzaroteño Íñigo Franco y un servidor

Ya plasmé en una entrada de este mismo blog mis sensaciones al regresar de Hendaya.
(Los tres días de Hendaya)
 
Volvimos flipándolo, por el cariño, por el calor humano, por una filosofía social y un ambiente que nunca habíamos visto. 

Cierto que nuestro referente era el festival de Las Palmas... vamos, que el listón no estaba muy alto... que no, que es broma... gshhhhhh...

   Si "Nadie" era un pequeño cortometraje, humilde, que versaba sobre, como lo definió García Rojas, la insoportable levedad del ser, "Amanecer", nuestro siguiente cortometraje caminaba por la misma senda.



Así que deseaba con toda la fuerza de mi corazón que "Amanecer" fuera seleccionado este año en Hendaya, porque eso significaría repetir la maravillosa experiencia del año anterior.

Y así fue. Tanto nuestro "Amanecer" como el preciso y contundente corto "Lo que no se ve" de Lamberto habían sido seleccionados, con lo que nuestra alegría estaba desbordada.
Volveríamos este año a Francia, iríamos otra vez Lambert y yo, que, aunque conscientes de que al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver (como dijo Sabina), no queríamos perdernos la cita por nada del mundo.

   Yo estaba en paro, así que no tendría problemas para poder hacer el viaje.

Pero en eso suena el teléfono.
Es un antiguo compañero de trabajo.
-Dani ¿estás currando? ¿no? pues mira, en mi curro están buscando un camarero, te he recomendado a mi jefe. Aquí se está de puta madre, buenas condiciones, sueldo de antes de la crisis...-

¿Qué hace uno ahí?
Miras tu cuenta del banco y sabes que no puedes permitirte renunciar a ese puesto.
Anotas mentalmente pros y contras, sueldo, cotización, con ese dinero al mes puf... puedo seguir rodando mas cortometrajes sin depender de nadie... si, joder, pero ¿Y Hendaya?

Vas a currar con la esperanza oculta de que algo vaya mal, que te despidan, que no superes el periodo de prueba...
Piensas en currar un mes y medio, y despedirte, juntar sueldo y medio justo a tiempo de pillar el avión.

Pero sabes que si te vas voluntariamente no cobrarás el paro ¿de que vivirás? ¿cómo harás la compra? Septiembre, material escolar del niño...

Incluso ayer llegué a romper una cosa delante del jefe, con la esperanza de que me echaran a la puta calle, pero nada.
Por lo visto, soy demasiado bueno en mi trabajo...

Mierda... si fuera peor camarero y mejor cineasta...